Mundo ficciónIniciar sesiónCuando lo vi cruzar puntual, con el mismo porte impecable de siempre, por delante de mi oficina, llevaba su habitual traje oscuro y su semblante proyectaba esa autoridad natural que era imposible ignorar.
—Voy a verlo un momento, Lúa. Vengo en un rato —le dije al ver que no se había detenido. —Está bien, pero no lo maltrates —me dice ella en broma—. ¿Qué? Es adorable, mira ese ramo de rosas. S






