44. EL RESTAURANTE
Habla sin parar el señor Leonard, pero yo solo tengo mi mente en una cosa: descifrar de dónde salió ese olor que tiene mi jefe hoy. Es algo que roba toda mi concentración por lo que significa para mí. Era imposible que fuera el mismo aroma que recordaba.
—Señorita Clío... señorita Clío... —me llama mi jefe porque no había respondido a lo que me había preguntado.
—Oh, disculpe, estaba pensando, señor, no lo escuché. Dígame, ¿qué me decía? —giré la cabeza para verlo.
—Me doy cuenta de que algo le