Mundo de ficçãoIniciar sessãoRichard, que ni siquiera había parpadeado durante mi exasperada confesión, de repente dejó de sonreír. Sus ojos se fijaron en los míos, bajó ligeramente los hombros y se inclinó hacia adelante, adoptando una actitud seria.
—Vaya, Leonard… al fin entiendo que esto no es una broma —dijo con un tono apacible, pero había algo en su voz que indicaba que estaba valorando el peso de mi confesión—. Est






