Mundo ficciónIniciar sesiónLEONARD:
El peso dentro de mi pecho era insoportable. Podía sentirlo, un puño apretado, haciéndome difícil respirar. La mirada de mamá me perforaba; no necesitaba que gritara ni que me insistiera. Estaba calmada, firme, y eso lo hacía peor. La urgencia con la que hablaba era una sentencia irreversible.
—Fue ella, hijo —respondió mi madre, tomando mi mano—. Ella tomó a los embriones. &mdash






