12. EL PLAN PERFECTO
No le respondo de inmediato. La mañana avanza mientras continuamos nuestra caminata hasta sentarnos en la arena una al lado de la otra. Al final, el mar ha hecho su magia, ambas nos sentimos más tranquilas.
—Ahora, con mi cabeza fría, encuentro todo lo sucedido muy extraño —digo mirando el vaivén de las olas.
—¿Por qué? —me pregunta enseguida.
Las posibilidades comienzan a girar en mi mente como un huracán. El sonido de las olas proporciona el ritmo perfecto para mis pensamientos intrincados m