La lluvia en Barranquilla nunca se siente romántica para quienes no tienen un hogar al cual regresar.
Para Valentina, o más conocida ahora como «María», el golpeteo del agua contra el techo de zinc de la Clínica del Sol sonaba como una cuenta regresiva para su vida, ahora dividida en dos.
Desde que llamó a Miguel días atrás, sentía que la mitad de su alma se había quedado en Bogotá, pero la otra mitad, que latía dentro de su vientre, le exigía mantenerse firme.
Esa mañana, las náuseas matutin