La noche en Medellín se sentía más opresiva después de que la tormenta legal azotara la residencia Valderrama.
Aunque el tío Ricardo ya se encontraba tras las rejas de la Policía Federal, su sombra parecía seguir deambulando por los pasillos fríos de la mansión.
Valentina estaba sentada en un sillón mecedor junto a la cama de Miguel, sus manos abrazando su vientre, que comenzaba a latir con frecuencia y fuerza.
Sobre la mesita de noche, la botella de vitaminas "falsas" que ella misma había p