Esa mañana, la Mansión Valderrama no era como de costumbre. El ambiente no era solo la elegante soledad habitual, sino una soledad cargada de amenaza, como el aire justo antes de que una gran tormenta azote.
Valentina se paraba frente al gran espejo de su habitación, vestida con un traje de chaqueta color marfil que le quedaba perfecto. Le colocaba el distintivo de Directora Médica en el cuello un símbolo de poder que había arrebatado a Sebastián mediante manipulación emocional.
Sobre el tocad