La luz blanca de la tableta de Sofía iluminaba el rostro pálido de Valentina,
dándole un aura fría en medio del silencio de la UCI número 01. Frente a ella, Sebastián seguía inmóvil en la cama, pero el monitor ECG que marcaba latidos estables era el único signo de vida que quedaba en la habitación.
Valentina sintió un dolor en el vientre no solo por las contracciones leves, sino por la cruda realidad que acababa de leer: Objetivo del Próximo Experimento: Heredero de la Tercera Generación.
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