La ambulancia conducida por Marco se detuvo con un chirrido lastimero de los neumáticos en la pista de aterrizaje privada de Guarne.
El alba acababa de asomarse, tiñendo el cielo de tonos púrpuras y naranjas que contrastaban con el humo negro que se elevaba en la distancia restos de la destrucción de La Cumbre.
Un jet privado Gulfstream G650 con los motores ya rugiendo los esperaba al final de la pista.
"¡Rápido, señora! ¡No tenemos tiempo!" Marco saltó fuera y ayudó inmediatamente a Valentin