El cielo sobre Bogotá esa mañana parecía grisáceo, como si las nubes también supieran que la verdadera tormenta no ocurría en la atmósfera, sino dentro de los rascacielos que rodeaban la Plaza de Bolívar.
Valentina con su pelo corto castaño oculto bajo una peluca rubia platino y el uniforme de una mensajera farmacéutica miraba la pantalla del televisor en un pequeño café de enfrente.
La noticia principal de la mañana estalló: «Escándalo Farmacéutico Valderrama: El tío Ricardo Valderrama es det