El silencio helado entre Valentina y Sebastián después de la fuerte pelea de la noche anterior se rompió no con una disculpa, sino con el estrépito del teléfono satelital que retumbaba sobre la mesita a las cuatro en punto de la madrugada.
Valentina, que dormía en el sofá porque se negaba a compartir la cama con el "fantasma de Carolina", se despertó de golpe. Su instinto de enfermera fue más rápido que la somnolencia.
Al otro lado, se escuchó la voz aturdida de Sofía, acompañada del pitido de