La noche cayó sobre Medellín acompañada de una tormenta eléctrica que retumbaba en la lejanía, proyectando destellos de luz sobre los ventanales de cristal de altura en el dormitorio principal de la Mansión Valderrama.
En el interior, el ambiente no era menos angustioso. El olor a sangre que antes se había pegado a Sebastián parecía aún quedarse en el aire, aunque el hombre ya se había limpiado.
Valentina estaba sentada frente al tocador, pero no se estaba maquillando. Solo miraba vacía la bot