Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre en el ultrasonido no era una amenaza—era una declaración de guerra.
Marcus Delacroix se arrodilló junto al equipo médico abandonado, sus ojos entrenados analizando las gotas carmesíes que manchaban la pantalla. Extrajo un pequeño dispositivo de su chaqueta y tomó una muestra con la precisión de alguien que había hecho esto demasiadas veces.
—Sangre fresca —murmuró, observando los resultados en la pantalla digital—. No más de treinta minutos.
Alejandro apretó los puños hasta que sus nudillos se tornaron blancos. El hospital se había convertido en una escena del crimen, y cada segundo que pasaba era un segundo menos para encontrar a Catalina con vida.
—Hay un rastro —anunció Samuel desde la entrada de la habitación, su voz tensa pero controlada—. Gotas de sangre que conducen hacia la salida de emergenci







