Mundo ficciónIniciar sesiónEl pánico verdadero llega cuando te das cuenta de que el enemigo siempre estuvo tres pasos adelante.
Laurent despertó con un dolor punzante en la nuca y el sabor metálico de la sangre en la boca. La habitación del hospital giraba lentamente mientras intentaba enfocar la vista, y lo primero que registró fue el silencio. Un silencio demasiado profundo para una habitación que debería estar ocupada por su esposa embarazada.
—¿Catalina? —murmuró, incorporándose con dificultad. La cama estaba vacía, las sábanas revueltas y aún tibias.
El grito que escapó de su garganta atravesó los pasillos del Hospital San Rafael como una alarma primitiva. En segundos, enfermeras y médicos invadieron la habitación, pero Laurent ya sabía que llegaban demasiado tarde.
—¿Dónde está mi esposa? —demandó, af







