Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl perdón no llega como relámpago sino como amanecer—gradual, suave, inevitable.
El jardín del hospital en Ginebra no era nada especial. Un rectángulo de césped cuidado con bancos de hierro forjado y arbustos recortados geométricamente, diseñado más por obligación arquitectónica que por amor a la naturaleza. Pero a las tres de la madrugada, cuando las luces de la ciudad se habían apagado y solo quedaban







