Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del atardecer entraba por las ventanas emplomadas de los aposentos de Catalina mientras un ejército de sirvientas se movía a su alrededor como hormigas en una colonia perfectamente organizada. Una sujetaba mechones de su cabello mientras otra trabajaba con la plancha caliente, otra más esperaba con horquillas entre los dientes, lista para asegurar cada onda en su lugar exacto.
La reina Margot supervisaba desde su posición junto al tocador, sus ojos de







