Mundo ficciónIniciar sesiónDescubrir que tu enemigo es tu sangre no detiene la guerra—solo la hace más dolorosa.
El silencio que siguió a las palabras del detective privado fue del tipo que precede a los terremotos. No el silencio pacífico de una tarde tranquila, sino ese vacío antinatural donde hasta el aire parece contener la respiración antes de que el mundo se fracture.
Don Ricardo Montes permaneció sentado en el sillón de cuero de su estudio, con las manos entrelazadas sobre el regazo y la mirada fij







