Mundo de ficçãoIniciar sessãoPerder a un padre es doloroso; descubrir que nunca supiste quién era tu padre es devastador.
El cuerpo de Gonzalo Santillán yacía en la morgue del Hospital San Rafael bajo una sábana blanca que ocultaba lo que el infarto masivo había dejado: un rostro congelado en una expresión que podría haber sido sorpresa o terror. Los médicos habían certificado la muerte a las 3:47 de la madrugada, apenas dos horas después de que pronunciara sus últimas palabras envenenadas en aquella habitación de







