Mundo ficciónIniciar sesiónHay confesiones que buscan absolución y confesiones que solo buscan arrastrar a otros al infierno.
La habitación de interrogatorio improvisada en el tercer piso del hospital olía a desinfectante industrial y a algo más oscuro, más visceral: el hedor del miedo humano mezclado con culpa antigua. Camila observaba a través del vidrio unidireccional al hombre que alguna vez llamó padre, aunque esa palabra nunca había significado protección ni amor en su vocabulario personal.
Gonzalo







