Capítulo 82.
POV Valeria
El día amaneció con una calma inquietante. Había pasado la noche en vela, recordando las palabras de Armando, ese pedido cruel de que abortara. Todavía me ardía en el pecho, como si me hubieran marcado con un hierro ardiente. Quise convencerme de que lo había dicho cegado por la ira, pero cuando lo recordaba, el tono frío de su voz me hacía temblar.
El sonido del teléfono rompió la quietud. Contesté sin pensar. Era Víctor.
—¡Señora, tiene que venir de inmediato! —su voz estaba alter