CRHIS
Me gusta la conexión que tengo con ella en este momento. No es solo la química sexual, es algo más profundo, una devoción compartida por nuestras hermanas que nos hace vulnerables y fuertes a la vez.
—Sé lo que sientes, Aura —Confieso finalmente, mi voz se vuelve más grave—. Yo también tengo esa responsabilidad con mis hermanas, Amaral y Elisa. Es una carga pesada, pero también es la razón por la que me levanto cada día. El cuidado de la familia es lo primero.
Aura parpadea, sorprendida por mi confesión y por la profundidad con la que comparto mi propia realidad.
—Parece que tenemos más en común de lo que imaginamos —Dice ella, y en su mirada ya no hay cinismo, solo un reconocimiento mutuo.
En ese instante, entiendo que esta mujer no es solo un escape o una conquista fugaz. Es mi igual, una guerrera que lucha por los suyos con la misma fiereza con la que yo lucho por los míos. Y eso me gusta más que cualquier otra cosa. Siento una paz extraña y poderosa sabiendo que compartimos