CRHIS..
El vapor todavía se aferra a los azulejos del baño. Acabamos de terminar de ducharnos —y de follar bajo el agua caliente—, y ahora estamos de vuelta en la habitación, organizándonos para vestirnos. La energía entre nosotros sigue siendo densa, palpable, pero hay una tensión ligera, el recordatorio de que la vida real espera fuera de estas paredes.
Me abrocho la camisa, y la miro mientras se pone su vestido, su silueta delineada por la luz de la mañana.
—¿Qué piensas hacer este domingo? —Le pregunto, tratando de sonar casual, aunque la verdad es que quiero más de este momento, más de ella.
Aura levanta la mirada. Se le nota un destello de melancolía al hablar de sus asuntos.
—Tengo que ir con mi hermana a una cita médica, por el tema de su enfermedad. Es importante.
—Entiendo —Digo yo, sintiendo una punzada de preocupación por ella, aunque no tengo derecho a sentirla.
Ella se abrocha el vestido, su expresión es una mezcla de curiosidad y escepticismo.
—¿Por qué quieres saber, C