AURA.
—Ambos estamos buscando romper la jaula, aunque sea por unas horas. Usted es capaz de escaparse conmigo, Aura? De dejar la discoteca, dejar a su amiga con su flirt de traje blanco, y simplemente desaparecer por el resto de la noche.
La propuesta es absurda. Es imprudente. Es exactamente lo que mi sentido común me grita que no haga, y precisamente por eso, la adrenalina me sube por la garganta.
—¿Escaparnos a dónde, Thorne? ¿A un motel de mala muerte para hablar de la geopolítica de Christopher Jones?
—No. A un lugar donde no haya testigos, ni grabaciones, ni la sombra de su trabajo. Un lugar donde pueda dejar de ser la periodista herida y yo deje de ser el detective vengativo. Usted decide las reglas, Aura. Pero tiene que aceptar el escape.
Me mira. Es un desafío, y la tentación es más fuerte que cualquier principio que me quede.
Sé que esto es exactamente lo que Chloe me recomendó: una locura, un escape, un reset. Y Thorne es un hombre atractivo, fuerte y misterioso. Pero sé qu