AURA.
Me despierto antes de que el sol termine de salir. El silencio de la mansión es absoluto, interrumpido solo por el canto lejano de algunos pájaros en el jardín. Me visto con algo cómodo, tratando de no despertar a Lili, y bajo a la cocina. Para mi sorpresa, Christopher ya está allí, moviéndose con una soltura que no esperaba entre sartenes y cafeteras.
Nos movemos en sincronía, casi sin hablar, preparando el desayuno para Amaral, LIli y Elisa. El olor a café recién hecho y a pan tostado l