AURA.
Han pasado dos días. Dos días de un silencio sepulcral por parte de Christopher que me está carcomiendo los nervios. Desde nuestro último encuentro, cuando me pidió espacio para "encargarse" de los asuntos de su familia, mi teléfono ha sido un desierto. Él fue claro: no quería que lo viera. Me dijo que necesitaba tiempo, pero no me dijo para qué, y esa incertidumbre es la que me mantiene despierta por las noches.
He canalizado toda esa ansiedad en el trabajo. El reportaje sobre él —el hom