AURA.
Conduzco mi auto con las manos apretadas al volante, el corazón golpeándome contra las costillas. Tras el enfrentamiento con Chloe, lo último que necesitaba era una llamada del detective pidiéndome una reunión urgente. He pasado dos días fingiendo que solo me importa el reportaje, ocultando mi verdadera misión, pero la presión está empezando a pasarme factura.
Me detengo frente a un restaurante italiano de techos bajos y luz tenue. Entro con las piernas temblorosas y veo al detective al f