CRHIS
—Señor Jones... ¿qué ha pasado? —pregunta retrocediendo.
—Dile a mi tía que baje. Ahora —sentencio, entrando en la sala de estar como si fuera el dueño del aire que ella respira.
Margaret baja las escaleras envuelta en una bata de seda cara. Su rostro muestra preocupación, pero todavía mantiene esa fachada de elegancia vacía. Se detiene en seco al verme.
—Christopher... ¿Dónde está Roth? Salió contigo hace horas y no contesta el teléfono.
Me sirvo un trago de la licorera de su marido. El