AURA.
La luz de la linterna de Christopher corta la negrura con un haz blanco y violento. Las sombras de los árboles parecen dedos alargados que intentan atraparnos, pero no me detengo. No sé a dónde me lleva. No sé si me está guiando hacia mi salvación o hacia otro rincón de su infierno personal, pero me da igual.
Le aprieto la mano con una fuerza desesperada. Mis dedos se entrelazan con los suyos, buscando ese calor que es lo único que me mantiene anclada a la realidad. Si lo suelto, siento q