AURA.
Siento sus manos, grandes y posesivas, subiendo por mis muslos. El tejido de mi vestido se desliza hacia arriba, amontonándose en mi cintura, exponiendo mi piel al frío cortante del bosque. Christopher me empuja contra el capó, obligándome a inclinarme. Mis manos buscan apoyo en el metal y, finalmente, apoyo la mejilla contra la superficie helada del auto, cerrando los ojos con fuerza.
—¿Sientes eso, Aura? —su voz es un rugido bajo, pegado a mi oreja, mientras siento su cuerpo presionando