AURA.
Christopher ha bloqueado la puerta, su furia controlada ahora arde en sus ojos. Marcus Thorne, que estaba a punto de irse, se ha quedado congelado, observando el drama con una profesionalidad imperturbable.
La tensión en la oficina se vuelve tan densa que casi puedo oler el peligro. Los dos hombres más intensos que he conocido se están midiendo.
—Christopher, él es Mar—
—Marcus. ¿Qué haces aquí? —Christopher se adelanta, ignorando mi intento de presentación, y usa el nombre del detective