CRHIS.
El frío de las cinco de la mañana se filtra por los ventanales de la mansión, tiñendo los pasillos de un gris azulado y espectral. No he dormido más de dos horas. La adrenalina de la pelea y el calor de Aura todavía vibran en mi memoria, pero la oscuridad que despertó el nombre de mi tío Roth ha tomado el control absoluto de mi cuerpo.
Me observo en el espejo del vestidor. Mis nudillos están hinchados, amoratados, un mapa de la violencia de anoche. Me quito las vendas viejas y, con una p