AURA.
Sus palabras me golpean con una fuerza física. Me quedo paralizada por un segundo, sintiendo el calor de su confesión sexual mezclado con el peligro de su furia. Es una combinación devastadora.
El rostro de Christopher, iluminado por la luz del auto, es una advertencia final. No hay juego en sus ojos, solo una promesa brutal.
Doy un paso atrás, mi mente grita que tengo que alejarme de ese peligro inminente. Me doy la vuelta y huyo. Corro hacia el portal de mi edificio, mis tacones repique