La amenaza de Lorenzo resonaba en mi cabeza como un eco constante. "Cuarenta y ocho horas. Destruiré todo lo que tu madre amó." Rowan había reforzado la seguridad de la mansión, pero yo sabía que eso no era suficiente. Lorenzo era un hombre que cumplía sus amenazas. Lo había demostrado con mi madre. Lo había demostrado con Víctor.
Necesitábamos un plan. Pero antes de eso, necesitábamos respirar.
Rowan apareció en la puerta de nuestra habitación con una sonrisa misteriosa.
—Vístete, amor. Vamos