El mensaje de Víctor Valdés Hayes había estado grabado en mi mente durante toda la noche. "Soy tu hermano. No confíes en él. Hay cosas que nuestra madre nunca te contó."
No pude dormir. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Lorenzo en el café, su sonrisa fría, sus palabras cargadas de veneno. Y ahora, este hombre que decía ser mi hermano aparecía en escena, como una pieza más de un rompecabezas que no terminaba de encajar.
Rowan se despertó a mi lado y me rodeó con el brazo.
—¿No has