La noche anterior no había dormido. El mensaje sobre el accidente de Suiza había sembrado una duda que no lograba sacudir. ¿Quién lo había enviado? ¿Por qué quería que desconfiara de Víctor?
Rowan me encontró en la terraza al amanecer, con el diario de mi madre abierto sobre las rodillas pero sin haber leído una sola página.
—No has dormido, ¿verdad?
—No podía. —Apoyé la cabeza en su hombro—. Tengo miedo de lo que pueda encontrar en este diario. Miedo de que todo lo que creía saber sobre mi mad