La pregunta del abogado de Lysandra seguía flotando en el aire, pesada como una sentencia.
—Señora Hayes, ¿es cierto que su matrimonio con el señor Knight comenzó como un acuerdo de conveniencia?
Sentí que todas las miradas se posaban en mí. Los miembros del jurado, los periodistas, el juez, Lysandra con su sonrisa de suficiencia. Y Rowan, con sus ojos verdes fijos en los míos, transmitiéndome una calma que no sentía.
Tomé aire y dejé que las palabras brotaran solas.
—No —respondí, con una voz