La gala continuó, pero yo ya no estaba allí. Mi mente seguía atrapada en las palabras de Ingrid, en la forma en que había tocado a Rowan, en la intimidad con la que le había susurrado al oído.
"Todavía llevo tu olor en mi piel, Rowan. Eres inolvidable."
La sangre me hervía en las venas. Sabía que era irracional. Sabía que Ingrid estaba jugando conmigo, provocándome. Pero no podía evitarlo. Los celos me corroían por dentro como un veneno.
Rowan debió notar mi tensión, porque se inclinó hacia mí