El salón del Hotel abrillaba con la luz de mil lámparas de cristal. Hombres de negocios con trajes impecables y mujeres con vestidos de diseñador llenaban el espacio, susurrando, riendo, observando. La élite de la ciudad se había reunido para la gala benéfica anual del Grupo Knight, una noche diseñada para calmar a los inversionistas y proyectar la imagen de un imperio sólido e inquebrantable.
Pero yo sabía que aquella noche era más que una simple recaudación de fondos.
Rowan estaba a mi lado,