CAPÍTULO 40: EL CIERRE DEL CONTRATO... Y EL INICIO DE ALGO MÁS
Los días siguientes a la visita de Lysandra transcurrieron en una calma tensa. Rowan pasaba más tiempo en la mansión, retrasando sus salidas a la torre y adelantando sus regresos. A veces, cuando creía que no lo miraba, lo veía observarme con una intensidad que me hacía olvidar que todo era un contrato.
La rutina se había vuelto cómoda. Demasiado cómoda.
Por las mañanas, desayunábamos juntos. Los niños reían, peleaban por los cereales, y Rowan intentaba leer el periódico mientras Alessandro le