La mañana siguiente amaneció con un sol brillante que se filtraba a través de los cortinajes de la mansión. Después de la pesadilla de Eric, Rowan había dormido en la habitación de los niños, y yo me había quedado despierta, repasando cada palabra de nuestra conversación en el pasillo.
"Si algo va a comenzar, que sus bases sean la verdad."
Esas palabras resonaban en mi cabeza como una promesa que no podía romper.
El desayuno transcurrió con normalidad. Los niños reían, jugaban con los cereales,