El líder de los hombres de Lorenzo me apuntaba directamente al pecho. Su sonrisa era fría, calculadora. Pero antes de que pudiera disparar, Rowan se interpuso entre nosotros, con los puños apretados y los ojos verdes brillando con furia.
—Si quieres tocarla —dijo, con la voz helada—, tendrás que pasar sobre mí primero.
El líder soltó una risa burlona.
—Con gusto, Knight.
Levantó el rifle para disparar, pero en ese instante, una flecha silbó en el aire y se incrustó en su hombro. El hombre gritó