Genesis
La odio por darme esperanza. La odio más porque, aunque no quiera, la tomo.
—¿Cuál?
La vieja guarda silencio un segundo.
Uno solo.
Pero alcanza para que el miedo me recorra entera.
—Convertirte.
La palabra cae entre nosotras como algo sucio.
Me quedo inmóvil.
No porque no entienda.
Porque entiendo demasiado bien.
Convertirme en vampira.
Cassian podría hacerlo.
Su sangre ya está en mí. Su vínculo con el niño también. Mi cuerpo dejaría de ser humano. Dejaría de romperse del mismo modo. Te