Cassian
—Fuera.
La palabra sale antes de que piense cuánto veneno le estoy poniendo.
No me importa.
La vieja del bosque se gira apenas hacia mí, con esa paciencia insoportable que parece traer pegada a la piel como si fuera parte de su sangre antigua. Génesis sigue en la cama, pálida, con ambas manos sobre el vientre y la mirada demasiado abierta, demasiado llena de cosas que no quería que oyera todavía.
Eso me basta para odiar más a la anciana.
—Cassian… —empieza Isolde.
No la dejo terminar.
—