Génesis
Llevo tres días sin ver el cielo.
Lo sé porque ya conté las veces que Helena abre las cortinas para que entre un poco de luz y las vuelve a cerrar como si el mundo de afuera pudiera enfermarme más que este encierro. Lo sé porque Isolde ha venido seis veces a revisarme, tres por la mañana y tres por la noche, con sus frascos, sus líquidos oscuros y esa manera suya de hablar de mi cuerpo como si yo no estuviera dentro de él. Y lo sé, sobre todo, porque Cassian solo ha venido una vez.
Una.