Cassian
El tiempo no calma nada.
Solo cambia el tipo de herida.
Han pasado semanas desde que Lilith volvió al castillo, desde que Klaus dejó de arder entre mis manos y desde que el consejo entendió por fin que, si quería conservar la cabeza sobre los hombros, iba a tener que aprender a temerme más de lo que teme al bosque.
Aun así, Selene sigue libre.
Y mientras siga libre, nada en mi casa puede llamarse paz.
Por eso esta noche estoy otra vez entre árboles, barro y sombras, con Lucien a mi lado