Genesis
La boda es hermosa de una forma que me irrita.
Velas. Música. Seda. Joyas. Sonrisas ensayadas. Promesas dichas con voces demasiado pulidas. Todo huele a sangre noble, a perfume y a orgullo.
Cassian me ofrece el brazo cuando entramos al gran salón. Yo lo tomo. No por protocolo. Porque esta gente me mira demasiado y prefiero tener una mano firme a la que aferrarme sin que parezca miedo.
Al principio todo va bien.
Demasiado bien.
La música, el vino, los saludos. Incluso me permito observar