Capítulo 105

Cassian

La veo antes de que ella me vea a mí.

Sale del corredor sur con barro en las botas, el cabello un poco revuelto por el viento, una hoja corta en el cinto y el olor del bosque pegado a la piel como una provocación. Detrás viene Lucien, demasiado tranquilo, demasiado satisfecho consigo mismo, con esa sonrisa apenas insinuada que siempre me dan ganas de romperle en la cara.

Y por primera vez en siglos entiendo algo ridículo, primitivo e insoportable:

los celos tienen olor.

A hierro.

A rabi
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