El despertar de Franco no es inmediato, por el contrario, llega en fragmentos de pequeñas oleadas de conciencia que se siguen filtrando en su mente muy lentamente entre la oscuridad del sueño, trayendo consigo un sin fín de sensaciones dispersas: el peso tibio desprendiéndose de algo cercano, una respiración lenta y acompasada que no es la suya y el leve latido persistente en su sien que, aunque distante al principio, comienza a hacerse notar con una creciente y molesta claridad.
Cuando logra a