El delicado tintinear de la porcelana es lo único que se escucha en la estancia. Eleanor se mantiene en la misma posición de silencio adoptada por Johanna mientras deja frente a ella un sobre con precisión calculada. No lo empuja. No lo desliza. Simplemente lo deposita frente a ella, como quien coloca una pieza clave en el tablero antes de iniciar una partida.
Por su parte, Johanna no reacciona de inmediato. Manteniéndose en calma, sostiene la taza de té con su elegancia habitual, llevándola a